Todo empezó por el mes de Junio de 2008, cuando empecé a acercarme a la cifra necesaria para comprar una moto decente, pero no aparecían Viragos por ninguna parte, buscaba a diario en mercado libre, pero o no había ninguna, o habían algunas super sobre valoradas.
Con el pasar de los meses logré encontrar algunas y las fui a ver y probar, pero son muy diferentes en las fotos y en la realidad... aprendí a no confiar en adjetivos como excelente, impecable, inmaculada.
Despues de ver un par, logré contactarme con el dueño de un Virago XV 250 en el departamento de Flores, que no era de las más sobre valuadas.. así que contacté un mecánico que fue la probó y me dijo que estaba bien, pero el precio no era muy justo para el estado y el kilometraje, así que me puse en contacto con el dueño y en lugar de los 4000 dólares que pedía le ofrecí 3700, lo cual causó que el veterano se riera de mi en el teléfono. (más adelante van a ver que yo no estaba tan mal).
Un tiempo después apareció en mercado libre un aviso de Juan Lacaze, departamento de Colonia, por lo que me puse en contacto con el dueño, que me puso de aviso acerca de un par de detalles en el tapizado... y poca cosa más... por lo que quedé un poco en dudas, una cosa era viajar un par de horas hasta Montevideo, llevarme una decepción y volver, pero ir hasta Juan Lacaze y volver me iba a llevar todo un día... así que hice una nueva llamada, explicando que pensaba ir con el dinero y comprarla en el momento, pero que no me hiciera viajar para ver una moto que no me iba a servir... ¿qué respuesta obtuve? Si venís y la moto no te gusta, yo te pago el pasaje de vuelta... algo que económicamente no era mucho, pero la actitud que tomó el dueño me llenó de confianza.
Así fue que el 26 de diciembre, (2008), a las 5AM partí en bus rumbo a Montevideo para luego tomar un bus a Juan Lacaze, a donde llegué aproximadamente a las 10:30AM. Era un día hermoso, mucho sol, poco viento, nada de frío, excelente para andar en moto.
Cuando llegué al punto donde debía bajar, vi una moto muy brillante cruzando la calle justo frente al bus, esa era la moto que venía a ver... saludé al dueño y di una vuelta, un par de cuadras me bastaron, estaba bien, andaba bien y no tenía señas aparentes de accidentes o maltrato, así que empezamos a negociar, y por un buen precio terminé comprando la moto y un casco Nolan casi nuevo.
Entre que negociamos e hicimos todos los papeles, se hicieron las 12AM, mediodía, paré en una estación de servicio, llené el tanque y arranqué el primer viaje en mi nueva moto... super contento, pero muy cauteloso, era la primera vez que salía en moto a hacer ruta, y a esta moto no la conocía aún, así que hice unos kilómetros por debajo de los 100Km/h y luego encontré la velocidad ideal entre 100 y 110Km/h.
Como decidí no pasar por Montevideo, para no tener que manejar en la ciudad, hice un par de kilómetros más y fui por San José, donde hice la primera parada para descansar... el asiento es muy cómodo y amplio, pero después de una hora se hace sentir!!!
Así que paré, fui al baño y me compré algo para beber mientras hacía tiempo y descansaba parado y admirando mi nueva adquisición.
Unos 20 minutos después salí de nuevo, ya más confiado, con la sensación de tener todo bajo control, disfrutando de la ruta, poco tránsito y un hermoso día, sin una sola nube en el cielo.
Pasó más de una hora y necesitaba descansar de nuevo, así que paré en San Jacinto, una vez más baño y bebida... unos 20 minutos parado a la sombra sin dejar de admirar la nave!
Y partí, ya con esperanzas de llegar sin tener que parar nuevamente, me quedaban aproximadamente 150 kilómetros... así que una vez más me encontraba en la ruta, en lo que esperaba que fuese el último tramo de este viaje....
Cuando ya había recorrido unos kilómetros, a mitad de camino entre San Jacino y Atlántida, vi a lo lejos una ambulancia de la policía caminera y oficiales desviando el tránsito... por lo que pensé ya viene la primera parada obligatoria... pero no, había un accidente, bastante grave por lo que pude ver, pero pude seguir sin problemas.
Ya sobre la ruta Interbalnearia, llegando al cruce con la entrada para Pan de Azúcar, venía buscando un lugar con sombra para parar de nuevo y descansar un poco más... pero no encontraba nada... hasta que llegué al puente donde una ruta cruza sobre la otra y abajo del puente estaba la policía caminera... ahora si llegó la primera parada obligatoria...
El problema era que mi licencia de conducir me habilitaba a conducir motocicletas de hasta 200cc y yo estaba manejando una de 250cc, así que cuando me pidieron los documentos apagué el motor y me bajé de la moto, esperando lo que seguramente iba a pasar... pero mientras un oficial anotaba los datos del vehículo y mi licencia de conducir el otro no paró de elogiar mi moto... o cual sólo se detuvo cuando devolviéndome los documentos dijo siga nomás.
Ya había hecho mi parada de descanso, estaba a la sombra del puente y había zafado de lo que yo creía iba a ser el primer problema... así que de nuevo en marcha, el día seguía hermoso, ni una sola nube que opacara el color de cielo... y de repente me pareció que mi mano izquierda estaba un poco más roja de lo normal... miré la derecha y lo mismo... así que subí un poco la manga del buzo y vi la línea recta que dividía la zona que estaba expuesta al sol de la que no lo estaba.
Pero lo más raro era que no sentía nada, así que seguí tal y como venía... ya me quedaban menos de 30 kilómetros... era casi nada...
Cuando llegué a mi casa, bajé de la moto y dejé de tener el viento en mis manos empecé a sentir las consecuencias... las manos hervían y el ardor estaba empezando... así que, recordando las clases de primeros auxilios que recibí en el trabajo, puse las manos bajo agua fría, lo cual me aliviaba pero solo momentáneamente.
Para cuando llegó la noche, yo seguía lleno de orgullo, tenía mi Virago en casa y cada persona que llegaba decía un elogio... pero yo estaba con mis manos en una palangana que tenía agua y hielo... mis manos parecían fuego y de todas formas no me importaba, valió la pena!!
Al día siguiente tenía las manos muy hinchadas, así que siguiendo el consejo de mucha gente, me fui al sanatorio, esta vez en auto, porque no quería exponer mis manos al sol.
Después de una no muy larga espera, me diagnosticaron quemaduras de primer grado en ambas manos, me pusieron una crema con anestesia, me vendaron y me prohibieron exponer mis manos al sol.
Pero vendado y todo yo seguía felíz y cada vez que mis manos ardían mucho miraba mi nueva moto que estaba ahí, esperando que pudiera sacarme las vendas para salir de paseo!
Por alla arriba en el texo dije que un veterano que vendía un Virago en Trinidad se rió de mi cuando le ofrecí 3700 dólares... un mes después apareció la moto en mercado libre, y como la reconocí por las fotos, empecé a seguir la venta... finalmente, después de unos 20 días en una de las respuestas que el vendedor daba decía ya la vendí. Gracias... pero como la publicación seguía activa, y el vendedor no sabía que yo era la misma persona... pregunté a cuanto se había vendido... ¿la respuesta? 3700!!!
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada